a palabra líder tiende a evocar diferentes concepciones. Estrictamente hablando, se trata de quien dirige un partido político, un grupo  o una comunidad. Liderar es, entonces, conducir, lo que por necesidad implica elegir entre muchas opciones. Quien desee ser un líder ha de saber que se verá ante encrucijadas y que sus decisiones no son personales, involucran a gente, quizás a muchísima gente. Por ello debe ser bueno.

Para constituirse en un líder, una persona ha de detectar que un grupo tiene necesidades y no sabe cuál camino tomar. Allí, ante la incertidumbre, se levanta alguien que demuestra tener al menos dos características principales: saber escoger un camino y convencer a los demás de ir por dicho camino.

De lo anterior se deduce que para convertirse en líder hay que cultivar dos aspectos claves: el cómo tomar decisiones y el cómo persuadir a los demás.  Algunos nacen con estas características, pero la mayoría las aprenden, por lo que el camino del liderazgo está abierto a cualquiera que con pasión desee convertirse en guía de personas.

En la realización de una elección entre muchas opciones para resolver algún tipo de conflicto, el líder ha de identificar con claridad cuál es el meollo del problema. Una vez  establecido dicho  punto, se han de planear varias posibles soluciones. Esas potenciales salidas deben ser sometidas a criterios. Así, analizadas cada propuesta, se elegirá, aplicará y evaluará tan solo una. Usted, como líder habrá de rodearse de gente en la que pueda depositar su confianza y delegar funciones. Dichas personas deberían completar lo que de alguna manera usted carece. Recuerde que como líder la decisión final es suya, pero un equipo de apoyo puede ayudarle a corregir y pulir el camino que se ha de recoger. Un buen líder oye, se rodea de gente valiosa y toma consejo.

Para transmitir efectiva y persuasivamente las decisiones, hay que desarrollar habilidades de comunicación. Se ha de asumir que no todo el mundo percibe lo mismo aunque se diga de la misma manera. Por ello, el líder manejará varias estrategias y empleará todas las que sean necesarias hasta que el último de sus seguidores haya entendido lo que se ha de hacer. Repetir, utilizar sinónimos, abordajes desde diferentes puntos de vista, explicar con sencillez, enfocarse en solo lo necesario. Un buen líder persuade, no manipula.

El líder que la gente elige sabe tomar decisiones, llevarlos por buen camino cuidando el interés común, pero también sabe corregir, rodearse de personas de valía, unir en lugar de dividir, descubrir otros líderes en los cuales apoyarse. Si descubre que tiene estas características, levántese que las personas que lo necesitan lo están esperando. Su comunidad merece un buen líder.